![]() |
| Original AQUÍ |
Con un enorme número de contagios y de muertes, el coronavirus representa un enorme desafío para la salud pública. La pandemia ha dado lugar a numerosas restricciones, entre las cuales destaca la imposibilidad de viajar. Una de las consecuencias de esto es un enorme aumento en la dificultad para la recolección de datos para cualquier área de trabajo.
Algunos métodos para recoger datos (especialmente los tradicionales) requieren salir a la calle, lo cual es arriesgado en la época que estamos viviendo. Es en este contexto en el que entra en juego el "big data", que, aplicando unas medidas de privacidad y marcadores éticos apropiados, es más útil que nunca. Por poner un ejemplo, la tecnología GPS obtiene datos sobre la posición de la gente a través de sus teléfonos, lo que tiene un valor y un potencial inmenso para investigar los lugares más concurridos y frenar el avance del virus. El 3ie (International Initiaive for Impact Evaluation) desarrolló con el apoyo del CEDIL (Centre for Excellence and Development Impact and Learning), un mapeo sistemático que muestra una recolección de 437 estudios que utilizan el big data para medir y evaluar el resultado que viene del desarrollo. Enlace al mapeo
